miércoles, 28 de octubre de 2015

Cosmología. ¿El universo es eterno o tiene principio?



1.     Cosmología: ¿El universo comenzó a existir?, ¿o, en cambio, lleva ahí toda la eternidad?
Ninguna otra generación en toda la historia de la humanidad ha sido testigo de tantos descubrimientos acerca del Universo. Ninguna otra generación ha presenciado la medición del Cosmos. Para todas las generaciones anteriores, el Universo permanecía como un misterio profundo. Pero nosotros estamos vivos para poder ver varios de sus misterios resueltos.

1.1.            Teoría del Big Bang

1.1.1.      ¿Qué es, realmente, el Big Bang?

El universo existió de la nada por ninguna razón en absoluto. Big Bang, significa, gran estallido, constituye el momento en que de la "nada" emerge toda la materia, es decir, el origen del Universo. No es más que un acto de creación a partir de la nada (tampoco es exactamente una explosión en el sentido propio del término ya que no se propagó fuera de sí mismo). Los científicos estiman en la actualidad que en el universo existen más de 300 mil millones de galaxias de formas distintas (formas de espiral, elípticas, etc.) y que cada una contiene aproximadamente tantas estrellas como el número de galaxias que hay en el universo. Una de esas estrellas, el Sol, tiene nueve planetas mayores que rotan alrededor suyo con una gran armonía.
Inmediatamente después del momento de la "explosión" la materia fue lanzada en todas las direcciones en la explosión primordial. La materia está constituida exclusivamente por partículas elementales: Electrones, Positrones, Mesones, Bariones, Neutrinos, Fotones y un largo etcétera hasta más de 89 partículas conocidas hoy en día.
El universo inicial estaba completamente desorganizado, no poseía galaxias, ni estrellas, ni moléculas, ni átomos, ni siquiera núcleos de átomos. Sólo era un caldo de materia, a una temperatura de miles de millones de grados. El modelo del Big Bang como teoría del origen del Universo está aceptado por la gran mayoría de los cosmólogos porque hay indicios substanciales muy fuertes que permiten pensar que es correcto. Veamos las evidencias empíricas más importantes que confirman la teoría:

1.1.2.      Primera Confirmación de la Teoría: Expansión del Universo confirmando las ecuaciones de la Relatividad.

El decenio de 1920, el físico ruso Alexander Friedmann hizo cálculos que evidenciaban que  el universo no era estático (como se creía hasta entonces) e incluso que un impulso diminuto podía ser suficiente para provocar la expansión o contracción de toda la estructura confirmando la Teoría de la Relatividad de Einstein. Las ecuaciones de la teoría de la relatividad se habían verificado experimentalmente con suficiente precisión para describir el comportamiento del universo y establecían que la compresión hacia atrás podría hacerse tan grande hasta el punto de que el universo se convertiría en un punto sin dimensiones, o sea, nada, y en consecuencia de densidad infinita.
Ecuación de la Relatividad de Einstein


 George Lemaitre, astrónomo belga, fue el primero en reconocer lo que significaba el trabajo de Friedmann. Y basándose en los cálculos de éste, declaró que el universo tuvo un comienzo y se expandió como resultado de algo que lo había disparado o impulsado.
 
Según las normas de la física, los espectros de destellos de luz de objetos que viajan hacia el punto de observación, es decir, que se acercan, tienden hacia el violeta, mientras que los destellos de luz de cuerpos que se alejan del punto de observación tienden hacia el rojo. (Comparando con el silbato del tren, la señal acústica va perdiendo intensidad cuando la máquina se aleja del observador, y se hace más potente cuando se acerca al observador – Efecto Doppler).



En 1929, el astrónomo norteamericano Edwin Hubble, que trabajaba en el observatorio Monte Wilson en California, hizo uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la astronomía. Si medimos el desplazamiento del espectro de una estrella, podemos saber si se acerca o se aleja de nosotros. En la mayoría este desplazamiento es hacia el rojo, lo que indica que el foco de la radiación se aleja. Hubble al observar una serie de estrellas a través de su gran telescopio, descubrió que la luz de los mismos estaba desplazada hacia el rojo al final del espectro visible, y que, de manera concluyente, ese desplazamiento estaba relacionado directamente con la distancia existente entre las estrellas y la Tierra. 

El desplazamiento al rojo cosmológico no está producido por el movimiento relativo de las galaxias entre sí, este efecto es únicamente debido a la propia expansión del espacio entre dichas galaxias como se aprecia en la figura.




 En principio parece que las galaxias se alejan de la Vía Láctea (nuestra galaxia) en todas direcciones, dando la sensación de que nuestra galaxia es el centro del Universo. Este efecto es consecuencia de la forma en que se expande el Universo. Es como si la Vía Láctea y el resto de galaxias fuesen puntos situados sobre la superficie de un globo. Al inflar el globo todos los puntos se alejan de nosotros. Si cambiásemos nuestra posición a cualquiera de los otros puntos y realizásemos la misma operación, observaríamos exactamente lo mismo. Esto es interpretado como una confirmación de la expansión del Universo.

 Este descubrimiento sacudió el fundamento del modelo de universo (eterno y casual) sostenido hasta ese momento. Hubble también observó que la velocidad de recesión de las galaxias era mayor cuanto más lejos se encontraban, por lo tanto, la velocidad de una galaxia es proporcional a su distancia.

1.1.3.      ¿Qué implicaciones tienen estos descubrimientos?

a)       Los cuerpos celestes se alejan de nosotros, de la Tierra. Además, las estrellas no sólo se alejan de la Tierra sino que también se alejan una de la otra. el universo se está expandiendo de manera efectiva y a una velocidad constante. 

La única conclusión que se podía extraer de un universo en donde todo se aleja de todo, es que está en una “expansión” constante (acto de creación continúa – el universo sigue siendo creado hasta hoy, sigue expandiéndose). El universo empezó con un cataclismo en el que se creó el espacio-tiempo, y toda la materia del universo, así como la energía. Si el universo se estaba y se está agrandando a medida que el tiempo va pasando a una velocidad constante, el ir para atrás en el tiempo significaría que se achicaba, que se hacía más pequeño (se comprimía). Y si se iba suficientemente para atrás en el tiempo, todas las cosas se contraerían y convergirían en un solo punto.

b)      Otra conclusión que se derivaba de este modelo era que, en algún momento, toda la materia del universo estuvo compactada en un solo punto-masa con “volumen cero” debido a su enorme fuerza de gravedad.
Nuestro universo pasó a existir como resultado de la explosión de este punto de masa súper concentrada que tenía volumen cero. Esa explosión pasó a ser llamada “el Big Bang”, y su existencia fue reconocida repetidamente por las evidencias observadas. El Big Bang indicaba otra verdad. Decir que algo tiene volumen cero es equivalente a decir que es igual a “NADA”. Todo el universo fue creado de “la nada”. Al comienzo, era un punto de densidad infinita y de volumen cero. El universo, al expandirse se estaba expandiendo a través de la nada.

c)       El resultado final del descubrimiento de Hubble fue que, en algún punto en el pasado finito, todo el universo conocido se hallaba concentrado en un solo punto, el cual marcó el origen del universo. El universo comenzó desde un estado de densidad infinita.... El tiempo y el espacio fueron creados en ese acontecimiento, así como toda la materia en el universo. No es significativo preguntar qué pasó antes del Big Bang; es como preguntar qué queda al norte del Polo Norte. De igual forma, no es razonable preguntar dónde ocurrió el Big Bang.


d)      El punto-universo no era un objeto aislado en el universo; era todo el universo, así que la contestación sólo puede ser que el Big Bang ocurrió en todas partes.
Este acontecimiento que marcó el comienzo del universo se vuelve aún más increíble cuando uno medita en el hecho de que un estado de “densidad infinita” es sinónimo de “nada”. No puede haber un objeto que tenga densidad infinita. Por lo tanto, como señala Fred Hoyle, astrónomo de Cambridge, la Teoría del Big Bang requiere la creación de materia de la nada. Esto es porque, al ir hacia atrás en el tiempo, uno alcanza un punto en el que, en palabras de Hoyle, el universo “se encogió hasta la nada”.



El físico Paul Davies de la Universidad Estatal de Arizona y la Universidad de Cambridge lo describe con estas palabras:
           "Si extrapolamos esta predicción a su extremo, se llega a  un punto en que todas las distancias en el universo eran cero. Por esta razón la mayoría de los cosmólogos piensan de la singularidad (singularidad es un punto teórico con volumen cero y densidad infinita) inicial como el comienzo del universo. En vista a esto, el Big Bang representa el evento de creación; la creación no sólo de toda la materia y energía en el universo, sino también del espacio-tiempo en sí".

John Gribbin, astrofísico de la Universidad de Cambridge, resume la importancia de la cosmología con el "Big Bang", 

           "... El descubrimiento del siglo, en la cosmología, al menos, fue sin duda el descubrimiento dramático realizado por el Hubble, y confirmada por las ecuaciones de Einstein, que el Universo no es eterno, estático e inmutable".

Si el universo permaneciera inmóvil y no cambiara, la cantidad de luz emitida por las estrellas sería infinita. Hay oscuridad por la noche porque las estrellas no han existido siempre.

1.1.4.      La Relación del espacio-tiempo.

El espacio-tiempo son dos conceptos inseparablemente relacionados. En él se desarrollan todos los eventos físicos del Universo, de acuerdo con la teoría de la relatividad y otras teorías físicas. La diferencia entre componentes espaciales y temporales es relativa según el estado de movimiento del observador. De este modo, se habla de continuo espacio-temporal. Debido a que el universo tiene tres dimensiones espaciales físicas observables, es usual referirse al tiempo como la "cuarta dimensión" y al espacio-tiempo como "espacio de cuatro dimensiones" para enfatizar la inevitabilidad de considerar el tiempo como una dimensión geométrica más. Es decir, para situar completamente un suceso nos hacen falta las cuatro dimensiones. Al describir un suceso en el espacio-tiempo, pueden intercambiarse las coordenadas espaciales con la temporal, de modo que cierta cantidad de tiempo (hacia el pasado o el futuro) puede convertirse, si tomamos otro origen de coordenadas, en cierta cantidad de espacio (por ejemplo, hacia arriba o hacia abajo). El espacio no puede existir sin el tiempo y viceversa, son dependientes. Por lo tanto, la creación del espacio lleva asociada la del tiempo.
Expansión del Universo


Así, el modelo del "Big Bang", describe que el universo posee un comienzo desde hace un tiempo finito. Alex Vilenkin, uno de los principales cosmólogos teóricos del mundo, escribe,

            "Se dice que un argumento es lo que convence a los hombres razonables y prueba de ello es lo que se necesita para convencer incluso a un hombre irrazonable. Con esta prueba, los cosmólogos ya no pueden esconderse detrás de la posibilidad de un universo eterno pasado. No hay escapatoria, tienen que enfrentar el problema de un principio cósmico".
Se han propuesto otros modelos alternativos para tratar de explicar las cuestiones metafísicas obvias que surgen de un universo finito, por ejemplo Davies pregunta,

                 "¿Qué causó el Big Bang? . . . Se podría considerar alguna fuerza sobrenatural, algún organismo más allá del espacio y el tiempo como responsable de la gran explosión, o uno podría preferir a considerar que el Big Bang sucedió como un acontecimiento sin causa. Me parece que no tenemos demasiadas opciones. O... algo fuera del mundo físico... o... un evento sin una causa".
            El filósofo ateo Anthony Flew comentó al respecto: 
“La confesión, notoriamente, es buena para el alma. Por lo tanto, empiezo por confesar que el ateísmo  tiene que encontrarse turbado por el consenso cosmológico contemporáneo. Parece que los cosmólogos están suministrando la prueba científica de lo que Santo Tomás no pudo probar filosóficamente. Es decir, que el universo tuvo un inicio.
 En tanto que se pueda pensar como consuelo que el universo existe no sólo sin final sino también sin comienzo, es fácil argumentar que su existencia bruta (ilimitada) y todo lo encontrado como rasgos más fundamentales, debería aceptarse como la explicación última. Aunque creo que esto que digo es correcto, no resulta fácil ni consolador mantener esa posición frente a los argumentos del Big Bang”.
1.1.5.      Y tras la explosión… ¿Qué sucedió? Del desorden y el caos total al orden.
¿Vemos desorden de materia esparcida al azar por aquí y por allá? Por supuesto, que ¡no! Pero, ¿cómo pudo la materia haberse constituido en galaxias organizadas si había sido dispersada sin orden? ¿Por qué la materia se acumuló en ciertos puntos y formó estrellas? ¿Cómo pudo haber emergido el delicado equilibrio de nuestro sistema solar a partir de una explosión violenta? ¡Reflexionemos!
Una explosión tiene las siguientes características:
            1)  Es la liberación simultánea de energía calórica, lumínica y sonora (y posiblemente de otros tipos) en un intervalo temporal ínfimo.
            2)  Ruptura violenta de un cuerpo cuya consecuencia es un total desorden, caos y destrucción.
 


El Big Bang fue realmente una explosión catastrófica y caótica, entonces es razonable sostener que la materia fue diseminada de manera fortuita por todas partes como en cualquier explosión. Sin embargo, no fue así. Por el contrario, se organizó en planetas, estrellas, galaxias, grupos de galaxias y supergrupos de galaxias.
 Se asemeja al hecho de una bomba que al explotar en un granero provoca que todo el trigo se deposite embolsado en la cubierta de un camión listo para ser despachado a un lugar determinado, en vez de producirse una lluvia de granos por todas partes.

 Fred Hoyle (Medalla de oro de la Real Sociedad Astronómica), firme opositor durante años a la teoría del Big Bang, expresó su sorpresa frente a esta estructura del universo:
»La teoría del Big Bang sostiene que el universo comenzó con una explosión singular (singularidad es un punto teórico con volumen cero y densidad infinita). No obstante, una simple explosión rompe la materia y la arroja por todos lados, en tanto que el Big Bang, misteriosamente, ha producido el efecto opuesto, es decir, aglutinó la materia en forma de galaxias«
            Que la materia producida por el Big Bang fuese a formar estructuras tan organizadas, resulta, en realidad, algo extraordinario. El hecho de una armonía así, nos conduce a la comprobación de que el universo fue el resultado de un Diseño por una Entidad Superior más allá del espacio y del tiempo que no está contenido en el mundo físico.
      Sir Arthur Stanley Eddington célebre astrónomo ingles afirmó: “El Orden es imposible que saliera de aquel caos”. No tiene sentido hablar de que la materia estuviera ahí eternamente sin moverse y de repente se empezó a mover dando equilibrio, orden y belleza en una extensión de trillones de kilómetros cuadrados en expansión hasta la actualidad, ya que hasta hoy el universo sigue expandiéndose.
El Creador no creo el universo con un solo acto y luego lo dejo operar según las leyes establecidas. Más bien la creación es un acto continuo (creatio continua) ya que sigue y sigue expandiéndose.




1.1.6.      La confirmación científica más espectacular de la teoría del Big: La radiación cósmica de fondo

a)       ¿Qué es una Radiación?

Todos los cuerpos calientes existentes irradian (emisión de luz, calor u otro tipo de energía). Mientras más calientes están, más irradian. El cuerpo humano, por ejemplo, emite rayos infrarrojos que nuestro ojo no puede detectar, pero que con un visor nocturno es posible hacerlo.
Las serpientes no necesitan visor nocturno artificial pues en la frente tienen un tercer ojo que detecta el infrarrojo.
Los cuerpos muy calientes emiten una radiación de onda más corta, por lo que se ven de color azul y violeta. A medida que se van enfriando, la onda de radiación se va haciendo más larga y el color percibido va cambiando del azul al verde, amarillo, naranja, rojo, hasta llegar al infrarrojo. 
b)     Una fuerte evidencia experimental. Las Observaciones de Arno Penzias y Robert Wilson tras el cálculo teórico predicho por Gamow

En 1948, Gamow llevó los cálculos de George Lemaitre varios pasos más adelante y se presentó con una nueva idea respecto al Big Bang… “Si el universo se formó por medio de una explosión repentina, tremenda, debería haber quedado una definida cantidad de radiación (propagación de energía en forma de ondas electromagnéticas o partículas subatómicas a través del vacío o de un medio material), de la misma. Esa radiación debería ser detectable y, por otra parte, ser uniforme en toda la extensión del universo”.
 En los dos decenios siguientes se iban a comprobar las conjeturas de Gamow. En 1965 dos investigadores llamados Arno Penzias y Robert Wilson, se toparon con una forma de radiación inadvertida hasta ese momento, llamada “radiación cósmica de fondo”, era improbable que proviniese de algún punto en particular del universo porque era extraordinariamente uniforme.
No estaba localizada ni tenía una fuente definida. Por el contrario, se distribuía de manera pareja por todos lados. Observaron que la misteriosa radiación de microondas procedía de más allá de su receptor, de más allá de la tierra e incluso de más allá de nuestra galaxia. Parecía como si todo el universo emitiese un leve “fulgor” de radiación de microondas en cualquier dirección hacia la cual apuntasen su antena. Su descubrimiento, actualmente denominado radiación cósmica de fondo, es realmente el remanente diluido del intenso calor y luz desprendidos en los momentos iniciales de la explosión primordial.
La radiación de fondo cósmico se puede comparar al calor y a la luz que desprende el rescoldo de un fuego o una lumbre. Rápidamente se comprobó que esa radiación era la proveniente del Big Bang, que sigue presente aún desde el primer momento de la gran explosión. Penzias y Wilson recibieron el Premio Nobel por su descubrimiento. 
c)      Más Observaciones posteriores confirman totalmente la radiación cósmica de fondo.


Estos descubrimientos una y otra vez comprobados asientan definitivamente que el Universo tiene un principio ganando el consenso total y sin reservas de la comunidad científica.

En 1989, George Smoot y su equipo de la NASA enviaron un satélite al espacio, llamado COBE (Explorador Cósmico Ambiental). En sólo ocho minutos los sensibles instrumentos de abordo detectaron y confirmaron los niveles de radiación informados por Penzias y Wilson. El radiómetro diferencial de microondas del COBE demostró de manera concluyente la existencia cercana y densa de ese producto de la explosión que dio origen al universo.
 La mayoría de los científicos reconocieron que el COBE había captado exitosamente los remanentes del Big Bang. Iban a presentarse más evidencias del Big Bang. Una de ellas tenía que ver con la cantidad relativa de hidrógeno y helio en el universo. Las observaciones indicaban que la mezcla de ambos elementos en el universo estaban de acuerdo con los cálculos teóricos de lo que había quedado después del Big Bang.
 Esto fue otro golpe al corazón de la teoría del estado estacionario, porque si el universo hubiese existido siempre y nunca hubiese tenido inicio, todo el hidrógeno debería haberse convertido en helio.

Frente a esas evidencias el Big Bang ganó la aprobación completa del mundo científico.

En un artículo de Scientific American de octubre de 1994 se advierte que el modelo del Big Bang era el único que podía responder a la constante expansión del universo y a otros resultados de los exámenes realizados. 
Sorprendentemente, casi veinte años antes de su descubrimiento, el científico George Gamow había predicho la existencia de dicha radiación de fondo cósmico como resultado de su modelo “caliente” del universo. Hoy en día, la presencia universal de ese fondo de radiación de microondas convence a la mayoría de científicos de que el universo no sólo tuvo un principio sino que dicho principio tuvo lugar en forma de una gigantesca explosión o “Big Bang”.
El diario “The New York Times” publicó el día 8 de marzo de 1998 que hacia 1965 “los astrónomos Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron la omnipresente radiación de fondo: el destello residual de la explosión primigenia”. El artículo añadió: “Todo indicaba que la teoría [de la gran explosión] había triunfado”.

           

El 17 de marzo de 2014, astrónomos en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics anunciaron la detección de ondas gravitacionales primordiales, proporcionando una fuerte evidencia para la inflación cósmica y el Big Bang.

1.2.  Si todo el universo tiene un principio, ¿Por qué aquellos pocos que se oponen a la idea de un principio están interesados en calcular su edad? Concepto de Antigüedad del universo

La teoría del Big Bang goza del respaldo de la gran mayoría de la comunidad científica y la implicación más inmediata que tiene la teoría es que el universo no es eterno, y si no es eterno, es lógico pensar que tenga un principio. ¿Qué implicaciones tiene algo que un principio?

1.2.1.   Edad del universo.

¿Cuál es la edad del universo? Aunque sigue debatiéndose la cifra exacta, los astrónomos usan distintos métodos para fechar el universo. 
Uno de los métodos para determinar la edad del universo es encontrar las estrellas más viejas y determinar su edad basándose en cómo nacen, evolucionan y mueren las estrellas. Las estrellas enanas blancas son buenas candidatas para estos estudios. Son los cadáveres quemados de estrellas que una vez fueron como el Sol. Tras agotar el combustible nuclear en su interior, estas estrellas de tamaño mediano empiezan a desprenderse de sus capas externas, soltando gas al espacio hasta que lo único que queda es un pequeño núcleo del tamaño de la Tierra.
 Estos núcleos empiezan entonces un largo proceso de enfriamiento, que durará miles de años. Midiendo su temperatura, los astrónomos pueden calcular su edad y cuánto tiempo llevan enfriándose.

                  1.2.2.   Imposibilidad de determinar la Edad exacta del universo

Lo cierto es que jamás se podrá calcular la edad exacta del universo ya que la medición objetiva del tiempo siempre depende del observador, nunca del agente que se desplaza en el tiempo. Lo que no existe es el tiempo lineal Universal, ya que lo que realmente existe es un conjunto de tiempos lineales que son relativos al observador y posiciones en función de los eventos cuánticos que se dan en el Universo. Cada medición del tiempo lineal es diferente en función de la ubicación específica.
 No podemos hablar de tiempo lineal en sentido estricto, sino de multiescalas de tiempo ya que por ejemplo la física y las leyes al principio del universo eran bien distintas (elevada gravedad…) lo que hace imposible hallar el tiempo exacto. Sólo podemos hallar estimaciones gracias a distintos modelos. 
Lo importante no es el tiempo transcurrido desde el comienzo sino la existencia de un principio real en el que surge todo el universo.

Para hallar La edad estimada del universo dependemos de la constante de Hubble, la masa y la energía total en el universo.
Lo importante de esto es que si los científicos buscan la edad del universo es porque saben que éste tiene un principio (incluso los pocos científicos que se oponen a que el universo tenga un principio).
Los científicos sostienen que la edad del universo son unos 13800 millones de años con una incertidumbre de unos 200 millones de años, más allá de que el universo tenga en realidad una mayor edad o menor edad [mucho más probable este último caso como veremos en la II parte del libro (que sea mucho más joven el universo)] a la calculada, implica que el universo posee un principio, es decir, una edad, una determinada antigüedad y que antes de ese comienzo no había ni tal siquiera una estrella.
 La edad del Universo es el tiempo transcurrido desde el Big Bang hasta el presente.  A partir de ese instante inicial, el universo y todas las cosas pasaron a existir, hecho que ha sido comprobado y sobre el que hay consenso en la comunidad científica tras las mediciones y avances en el último siglo con potentísimos aparatos de medida y una tecnología muy avanzada.

1.3.         La Aparición del Tiempo y el concepto de la “nada absoluta”. ¿Qué implicaciones tiene realmente que algo tenga un principio?

I.                    Aunque la idea de un universo eterno ha satisfecho a muchos pensadores, los descubrimientos modernos la han hecho de más difícil aceptación.

II.                 No hay elementos ni indicios que nos permitan retroceder más en el pasado. Además, consideramos el Big Bang como el origen del universo pero también del tiempo. El espacio, la materia y el tiempo son indisociables. El Big Bang es el momento en que todas las nociones (materia, espacio, energía y tiempo) empiezan a ser utilizables.

No tenemos ningún indicio que nos permita retroceder más tiempo en el pasado. Todos los datos de la astrofísica se detienen en la misma frontera. Las leyes que los científicos han descubierto, no funcionan en esos límites. La teoría cuántica no es capaz de explicar el comportamiento de partículas sometidas a un campo de gravedad tan intenso y de temperaturas tan elevadas en el instante inicial. Por otra parte, la teoría de la relatividad establece que con un campo de gravedad tan fuerte, todo estaría confinado en un espacio muy restringido del cual nada podría escapar, ni siquiera la luz. Se deduce, por lo tanto, que antes de este principio no había materia, ni energía, ni espacio físico, ni tal siquiera el vacío, ni el vacío cuántico, ni un átomo, ni nada pre-existente, NADA. El universo no es eterno como pensaba la mayoría de la comunidad científica hasta el S.XX y esto hay que recalcarlo de manera clara sin tapujos. La teoría del Big Bang acabó con el materialismo.

III.               Tampoco existía el tiempo ya que para que exista debe de “haber un inicio” para tomarlo como referencia (el tiempo solo se puede contar entre dos puntos) y empezar a contar desde ahí, así que si antes del instante inicial del universo no había nada, tampoco existía algo para tomarlo como referencia.

La razón por la que existe el tiempo se debe a la ocurrencia de acontecimientos. A una falta completa de cualquier acontecimiento no hay ningún tiempo antes de la creación del universo. El tiempo comienza a existir porque ocurre un acontecimiento. No hay puntos del tiempo en la eternidad, en un supuesto pasado infinito con infinitos números negativos. El tiempo comienza en el momento en que apareció “algo” y tiene una distancia finita hasta el presente (la edad del universo).

IV.               Si empezamos a contar el tiempo desde el “instante inicial” en el que aparece el universo y teniendo en cuenta que antes de esa “aparición” no había absolutamente nada, es lógico apreciar que en ese momento no había ninguna ley física ni química ni de ninguna otra rama de la ciencia que pudiese explicar ni describir lo que sucedía ya que la nada absoluta no está sometida a nada, porque no hay ninguna partícula a la cual describir ni poder relacionarla con el tiempo.

Necesariamente se llega a la conclusión de que no había leyes, si no las hay, no puede haber trabajo de experimentación ni toma de resultados ni leyes científicas, así que la explicación no puede ser natural, si no lo es, necesariamente la explicación del origen del universo ha de ser “Sobrenatural”.  Puesto que las probabilidades de obtener evidencia concreta de antes del Big Bang son escasas, la mayoría de científicos coinciden con el geólogo Preston Cloud en que “tales cuestiones trascienden los límites de la ciencia”. Un ser finito y limitado intelectualmente como lo es el ser humano no tiene herramientas para explicar la eternidad (ausencia de tiempo) antes de la aparición del universo ya que no puede ofrecer explicación a algo sobrenatural en base a leyes naturales, aunque estas si apuntan en la dirección de un Principio Cósmico. Si no existía nada y apareció algo (aunque sólo fuese una partícula), este fenómeno constituye algo realmente milagroso y que no da cabida a una explicación natural procedente de las leyes científicas. En cambió aparecieron millones y millones de partículas, de estrellas, planetas…una vasta creación, un milagro sin ninguna tipo de duda. Milagro de tal calibre que ha hecho que más de 600 científicos hayan dejado el ateísmo en los últimos tiempos.

V.                 Algunos físicos que se resisten a los hechos empíricamente demostrados, como Allan Guth entre otros, continúan buscando una nueva teoría física que pueda explicar el origen del universo ex nihilo (esto es, de la nada) y en conformidad con los principios de la mecánica cuántica. El vacío del cual el universo teórico de Guth emerge no es, sin embargo, un verdadero vacío, ya que contiene energía. Los intentos de derivar un auténtico ex nihilo para el universo mediante lo que se denomina “tunneling” cuántico se han visto frustrados hasta la fecha. La mecánica cuántica impone severa restricciones a la “producción de partículas virtuales”, y la relatividad general coloca límites muy rigurosos al origen del tiempo y el espacio.
Cuestiones de tal envergadura no pueden abordarse desde una perspectiva científica, sino filosófica. No tenemos porqué sorprendernos ni sentirnos incómodos si los descubrimientos científicos apuntan hacia un Principio Cósmico. Por otra parte, los que esperan demasiado de la ciencia no podrán evitar una cierta decepción al comprobar que ésta posee limitaciones inherentes.
 En cualquier caso, es preciso aceptar que la ciencia plantea continuamente interrogantes filosóficos que trascienden su propia competencia o esfera de actuación. 
Lógicamente si hubiera habido materia que no tuviera comienzo estaríamos hablando de un universo eterno y estático, una idea a día de hoy anticuada y muerta. Por lo tanto, sería fácil deducir que no tendría edad el universo al ser infinito, lo cual está demostrado y comprobado que es falso gracias a los sobresalientes  desarrollos en todas las ramas de la Ciencia.

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